2 “En cuanto llegues a la estación de buses me hablas y voy por ti” Descendió del autobús, después de varios días de viajar por tierra y por varios países. Todo en regla, permisos de la embajada con el límite de seis meses para estar en el país. Miró hacia todos lados y descubrió, con poca sorpresa, que aquellos parajes no eran distintos de muchísimos otros. Llevaba en el camino más de un mes y habían dejado de sorprenderle, hacía muchas estaciones ya, los lugares. Todos eran simples lugares donde las cosas estaban puestas para parecer bonitas, y el fondo guardaban las mismas esperanzas y tristezas de todo el mundo. Esperanzas de algo mejor. Había salido de Honduras, con el objetivo de mejorar su vida, como miles de personas más en un mundo de migración permanente, a inicios del nuevo año y ahora, a inicios del segundo mes ponía, los pies en Los Ángeles. A veces, durante esa larga travesía, todo en regla, con pasaporte y algo de dinero en los bolsillos, trataba de imaginar...
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